Entrada Destacada

Un malentendido

De fondo en la tormenta sus tacones se escuchaban. Entró en la habitación. El pelo detrás de las orejas dejaba ver dos diamantes. Le dio un...

viernes, 12 de mayo de 2017

Premonición

Una extraña sensación le recorrió. Al principio, pensó que era el tacto de los pétalos; las flores del jardín con aquella textura de papel cebolla. Entonces se giró y vio a Emma en la ventana. 

Su mujer sostenía a su pequeño en brazos, con una sonrisa le acunaba. La luz de la luna daba pinceladas sobre su cabello negro cuyos mechones se retorcían entre los dedos de la brisa.

Desde ahí abajo parecía estar admirando la fotografía de dos ángeles. Tan bellos y a la vez tan frágiles llenaban el alma de la noche y le robaban la voluntad de su pensamiento. 

Sin embargo aquel instante de felicidad, que él pensaba eterna, se desvaneció ante sus ojos al tiempo que a su mujer se le escurría el niño y su pequeño cuerpo se estrellaba contra el suelo.

––¿Mi amor?

Se giró sobresaltado. Emma había apoyado una mano en su hombro.

––Hoy siento que la noche nos va a conceder el bebé que tanto deseamos.

Él se levantó, aún con el horror grabado en su mente, y dijo:

––No me encuentro muy bien, mejor otro día.